jueves, 4 de noviembre de 2010

Ya es noviembre!



Las necesidades del alma están gobernadas por Coatlicue, la diosa azteca de la autosuficiencia femenina que da a luz en cuclillas y firmemente asentada sobre los pies. Ella enseña lo que es la vida de la mujer solitaria. Es la hacedora de niños, es decir, de un nuevo potencial de vida, pero es también la madre de la Muerte que lleva en su falda unas calaveras que suenan como los cascabeles de una serpiente, pues son cráneos de serpiente y, puesto que los cascabeles de los cráneos suenan también como la lluvia, por afinidad de resonancia atraen la lluvia sobre la tierra. Es la protectora de todas las mujeres solitarias y de aquellas cuya magia y cuyos pensamientos e ideas son tan poderosos que tienen que vivir al margen de quién sabe dónde para no deslumbrar demasiado a los habitantes de la aldea. Coatlicue es la protectora especial de la forastera.

Clarissa Pinkola Estés,” Mujeres que corren con los lobos”


Coatlicue preside el altar que estos días han preparado nuestros amigos en la selva. Rodeadas de flores están colocados las fotografías de los que ya no están, de los que no se han olvidado. No puede faltar la comida, el agua, la sal y el maravilloso olor del copal.

Los rituales son uno de los medios utilizados por los seres humanos para situar sus vidas en perspectiva, evocan las sombras y los espectros de las vidas de las personas, los clasifican y los apaciguan. El día de muertos se basa en el rito de las llamadas ofrendas, se erige el altar en honor de los difuntos. Las ofrendas son tributos, monumentos conmemorativos y expresiones de profunda consideración hacia los seres queridos que ya no están en esta tierra.

Ha sido un honor poder participar por primera vez en este ritual. Doloroso en el sentido de recordar las pérdidas pasadas y a la vez curativo en el sentido de limpieza interior. Despedirse con amor de aquellas cosas de nuestras entrañas que ya no son válidas, dejar morir ciertos aspectos del pasado que ya no ayudan en el crecimiento y rezar para que la vida siga su curso en armonía, sabiendo, hoy más que nunca, que la muerte siempre está presente y que es ella la que da paso a la nueva vida…

Frente al altar iluminado con velas nos hemos deleitado con un chocolate caliente, unos ricos y sabrosos tamales y, cómo no, el famoso dulce “pan de muertos” mientras los presentes platicaban sobre la vida que habían compartido con los que ahora faltaban.

Ya hace unos días que la gente se preparaba para esta fiesta. Desde el fin de semana ya había una multitud en el cementerio limpiando y preparando las tumbas. El lunes por la tarde ya está todo listo para pasar la noche junto a sus muertos, con comida, bebida y rezos. Cualquier otro día del año se tomaría por loco a aquel que se dedicara a tomar tequila junto a una tumba mientras recuerda viejas andanzas con el muerto!. Resulta curioso ver la calle que lleva al cementerio como si fuera una feria, llena de chiringuitos donde venden flores, comida, bebidas y hasta hay áreas recreativas para los más pequeños. Todo lleno de colores y olores contrastados. Claro que los propios cementerios también son curiosos, las tumbas no están dispuestas en ningún orden especial, todas son de diferentes formas, tamaños y colores y parecen colocadas de manera totalmente aleatoria. Todas las lápidas tienen un aspecto particular y diferente, son de variados materiales, incluso las hay que son de piedras amontonadas o pura tierra. Y nada de tonos “grises”, abundan los naranjas, los azules celestes, amarillos, verdes y rojos.

Es un encuentro en el que participan todos los miembros de la familia, desde los más jóvenes hasta los más ancianos, que seguramente son los que cuentan las historias de sus ancestros a los niños. De esta manera se conserva un conocimiento sobre los propios antepasados que siempre puede ayudar a entender un poco más cómo funciona nuestro interior. Los lazos de sangre y las personas que nos han rodeado desde nuestra más tierna infancia configuran parte del mapa de nuestra psique.

Es una mirada al pasado en la que no faltan los ratos de tristeza y reflexión pero en la que también abunda la alegría, el amor, el compartir y el respeto.

Y ya es noviembre… Hace un año ni siquiera imaginaba que estaría aquí por estas fechas. Ha sido duro dejarlo todo y empezar de nuevo. Mi casa, mi familia, mis cosas… Cuánto cuesta liberarse de los apegos! Hay ratos en los que me asalta la añoranza, aun así no olvido la sensación de apatía que me embargaba los últimos meses antes de tomar la decisión de cambiar de aires. Trato de no dejar que la incertidumbre me preocupe demasiado y disfruto de estos momentos de calma en este pequeño rincón del mundo. La sensación de libertad compensa los miedos por ahora.
Procuro aprender a cambiar de hábitos, de pensamientos e incluso de idioma, porque aunque aquí también se hable español, las palabras o frases a veces tienen otro sentido. Si vas a una tienda a comprar un pollo de rancho (pollastre de payes, pitu caleya o pollo de granja) tienes que especificar que lo quieres ”abatido” y limpio porque si no te puedes encontrar con que te den un pollo vivito y coleando… y no está una para matar y desplumar pollos todavía! Me río al imaginar la cara que pondrían algunas de mis antiguas clientas si les entregara un ejemplar vivo … sería de foto.

Aun siento que estoy en periodo de adaptación. Evito todo lo que puedo las comparaciones con mi anterior vida, resulta fácil juzgar si no prestas atención. Procuro quedarme en la observación y mantener la conciencia y la presencia el máximo tiempo posible para aprender a moverme al son del ritmo de esta tierra. He encontrado una buena distracción en la pesca, me resulta relajante. Aunque por aquí el tema de pescar puede ser bastante sorprendente… esta misma tarde cuando pensé que había pescado un pez enorme porque noté un gran peso al jalar de la caña, resulta que lo que salió del agua con la bolita de masa en la boca fue una tortuga! Parece ser que les gusta el maíz (utilizo masa de maíz en el anzuelo, lo de ensartar gusanos no es lo mío) Pobrecita… menos mal que no se le enganchó el anzuelo y pudo liberarse ella misma y salir por patas de nuevo hacía el agua. Es gratificante terminar el día con unas cuantas mojarritas para la cena…

To be continued…


8 comentarios:

Anónimo dijo...

aqui tambien va la gente a los cementerios para limpiar y arreglar las tumbas para Todos los Santos, pero que diferente es el ritual, y la manera de vivirlo como lo cuentas tú que se hace ahí.....Se que a veces será dificil adaptarse a esa nueva vida, y que algunas cosas te costarán, pero creo que lo haces muy bien, vas con los ojos y la mente abierta y eso siempre es gratificante....claro que tambien te echamos de menos, pero como dices tú la apatía no es buena, seguramente fue el momento preciso para intentar esa experiencia.te mando muchos besos y sabes que te quiero mucho...kisses kisses

Constanza dijo...

Me alegra que hagas pesar mas lo que estas viviendo que lo ya vivido.
Es valiente renunciar a la apatia comoda y melosa y por una aventura que te llevara a descubrir nuevas formas para vivir la vida.
Un abrazo desde Chile

elivila dijo...

feliz cumple!
muchachita linda.....hermoso como escribes-hablas.....los ancestros se encuentran aqui,al otro lado del fino velo,el cementerio es como la radio y el ritual es como poner la antena....has captado la señal?.....Eli

Cristina dijo...

¡Feliz cumpleaños, cariño! Sigue disfrutando y sigue contándonoslo.
Muchos besos

Anónimo dijo...

Feliz cumpleañossssssssss!!!!GUAPA!!!!

Muchos besossssss!

Eulàlia

Anónimo dijo...

Nur, guapisima, se que has cambiado de vida y de pais, te deseo lo mejor y te mando un grandísimo abrazo. María del dojo

Nur dijo...

Gracias chicas!
Besos a todas!

Andicozmania dijo...

Hacia tiempo que no visitaba tu blog y que maravillosa sorpresa me he llevado con tus nuevas entradas.
Enhorabuena por estas maravillosas composiciones.

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